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Desde fronterad

Presentación de la tercerantolojía en Sala Réplika

Por qué hacemos lo que hacemos. Nueve calas en torno al periodismo y la compasión ante la epidemia mundial de odio y miedo Ahora. ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Natasha Trethewey, poeta laureada de Estados Unidos, dice: «Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que la poesía es lo mejor que tenemos para comunicarnos, o al menos para de verdad escucharnos unos a otros». ¿Nos escuchamos, o nos dejamos adormecer por el ruido, el humo, los anuncios

La verdadera compasión Les ha parecido a algunos buenos amigos que este libro que tienes en la mano, lector, bien podría y hasta debería reeditarse. Total, desde su publicación en 1996, sólo han pasado ¡veintitrés (23) años!… Pero sí, vamos a aceptar que ésta sea una ocasión oportuna no tanto para complacer el amor propio de su autor, sino para repensar un sentimiento o una virtud que nunca serán suficientes para calmar el sufrimiento de los que nos sabemos mortales:

[Sumergirse en los depósitos de la Biblioteca Nacional es como recorrer un arrecife de coral plagado de extrañas especies, inesperados destellos y recónditos pecios. Carlos Vera Carrasco, uno de los encuadernadores históricos de mayor reputación de nuestro país, hijo y nieto de grandes encuadernadores (acaba de publicar Manual de encuadernación, Julio Ollero), lleva años por su cuenta y riesgo –a veces
Arte chino

Hace una generación, en Nueva York, el arte de la China continental gozó de un periodo de atención increíblemente largo, desde los años noventa hasta mediados de la década de 2000. Se debió a varias razones: la fascinación americana ante otra gran potencia, en especial una con una gran historia clásica; el interés en otras culturas (aunque fuese a un nivel superficial); y una curiosidad por el trabajo
Sophia Chizuco

Sophia Chizuco es una artista de origen japonés que vive en Nueva York desde el año 2000. Chizuco se formó en Japón, donde se licenció en arte y magisterio y también estudió por su cuenta con un pintor. Además, estudió en la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York, cuyo título recibió en 2004, y donde coincidió con el destacado pintor Larry Poons. A lo largo de los veinte años que lleva viviendo y
Xesus Vázquez

La pintura es la caza infatigable –a veces fracasada– de lo lejano ausente. Acto y actitud melancólica de caza sin fin. Pues sólo el melancólico ve sin pausa, por todas partes, la huella de lo perdido maravilloso. La impresión de una potencia que fue verdad. El Maná. El melancólico vive, efectivamente, en el naufragio. Ve surgir lo perdido en medio de lo irrecuperable. Incesantemente está asomado al tiempo.
Max Blecher

Apostillas a Max Blecher Ioana Zlotescu Max Blecher (1909-1938) pertenece a aquella estirpe de autores implacablemente decididos a afinar su espíritu en una incesante e innovadora búsqueda en pos de la expresión más acertada, al margen de cualquier norma preconcebida, para dar fe del misterio del hecho de vivir y sus consecuencias. En un sencillo y hermoso ensayo de 1935 en torno al poeta Paul Valéry enjuicia negativamente el enquistado «formalismo estético» del francés frente a la «espontaneidad interior o
Rothko

Viaje a Rothko, el guardián del color Antón Patiño Espacio-tiempo como absoluto cromático en Rothko. Asistimos a la reverberación de las masas de color en ámbitos de interacción. Quietud contemplativa y ensimismamiento que otorgan una poderosa carga de sentido al vacío. Hay un magnetismo poderoso en este vacío central y desde luego este pintor nos lo hace sentir como pocos. Una posición radical aparece entonces, percibimos que la raíz de todo está en el silencio. En un determinado poder introspectivo
Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial [por Juan Bohigues]

Homenaje al Café Comercial. Un sitio donde se jugaba al ajedrez Juan Bohigues Siempre hubo afición al ajedrez en el Café Comercial, incluso entre los empleados. Poníamos un tablero escondido en «el túnel del amor», lo llamábamos así porque todos los enamorados se ponían en las últimas mesas del café Comercial, las que estaban situadas al lado de los servicios, como siempre habían bombillas fundidas, sus claroscuros permitían besos apasionados, y algún que otro roce pecaminoso, «meterse mano» vamos. Nosotros los

Periodista exigente, novelista preciso y sobrio, conversador vehemente y apasionado, Pedro Sorela ha sucumbido en la lucha contra el cáncer que mantuvo los últimos años. Su última obra, Banderas de agua, publicada por Los libros de fronterad y que distribuye Librerantes, fue presentada por Fernando Savater en mayo de 2016. De padre español y madre colombiana, Sorela vivió en varios países y tenía familia en ocho. Fue autor y director de teatro con grupos independientes, periodista en Europa Press y El País,