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Aún me estremezco al recordar las imágenes. Niños, mujeres, padres. Todos corriendo sin rumbo, huyendo de la muerte. El horror estaba dibujado en sus rostros. Sus ojos suplicaban piedad. Dormían ajenos a la

Pedacitos de un viaje por Estados Unidos Múltiples códigos, muchos trozos… para lograr entender Lo que América puede (Varasek ediciones, 2017), el libro de Billy E. Morreale, que es también Sole Sánchez o

El poder del silencio de los libros, que despierta nuestros sentidos antes de que conozcamos el tesoro que encierra. Ayer fue un día bastante triste (salvo la tardenoche, como luego estuvimos de librerías). Muy triste; me lo pasé discutiendo con una librera a la que un tipo más listo que donde los hacen —ya hemos hablado de él en anteriores entregas: no se ha equivocado en toda su vida una sola vez, al menos no que nosotras sepamos— le ha pasado graciosamente un balón que no tenía por qué ir para ella —o tal vez sí, no lo sé— y que entró en una dinámica tan mala como la mía; esto es, el discutir no para llegar a una solución, sino para acabar demostrando, nada más, que llevábamos razón, cada una en lo suyo.

Esta viñeta de Pat Carra pertenece al libro La bella durmiente hace el turno de noche, de Sabina editorial. Pueden conseguirlo, ya lo saben, en la generosa red de librerías con las que trabajamos.

Las memorias de Bob Pop Es mucho más que un diario. Es una recopilación de todo eso que ha leído y vivido y le define: una mezcla de muchos diarios ajenos a Bob
Salvador Espríu. Por Arturo Espinosa.

A José Ángel Cilleruelo   LETIZIA, de Salvador Espriu, vio su primera luz en 1937 en las Edicions de la Rosa del Vents, en un volumen que, aunque titulado en cubierta solo con

Letras impresas, pero también sonoras Víctor Nubla no es únicamente el autor de El viaje secreto de Elidan Marau a través del Mar de Leche. Es escritor, músico, compositor, ilustrador. Va y viene desdibujando

No pensé jamás que algún día me despertase curiosidad algo de ese programa. Sin embargo, tengo que admitir que me hizo gracia el juicio a una joven que habría sido infiel a su

Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en Hemingway son dos imágenes violentas. La primera explicada por él mismo en París era una fiesta; la soberana paliza que le pegó

Enrique Darriba: un Rimbaud de la pintura Conocí a Enrique Darriba justo después de la muerte de mi padre. Marceliano, que así se llamaba mi progenitor, había estado luchando contra un cáncer durante