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Casi tanto como el amor. Un exabrupto y algunos libros

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Nada es posible sin entusiasmo

Carmen Alborch

El exabrupto: Quién tiene tiempo para el amor

Leyendo el texto que nos ha enviado Maribel Tabuenca, editora de Mapas Colectivos, sobre el librito que recoge las palabras de Carmen Alborch en el VI Encuentro de mujeres que transforman el mundo me he acordado de algo que le escuché ya hace algún tiempo a uno de estos periodistas o comentaristas o tertulianos —no sé cómo llamarlo, la verdad, las fronteras en estos casos son así de difusas— sobre la entonces Ministra; le criticaba un comentario que le había oído a Carmen, algo como «Yo no tengo tiempo para el amor». A este hombre le parecía mal decir algo así, directamente, porque cómo no se va a tener tiempo para el amor, qué casquivanada, si es lo mejor de la vida y qué sé yo qué más lugares comunes, desde ese púlpito moral al que se encarama cierto tipo de hombre para decirnos qué está bien y qué está mal a nosotras, las mujeres, sobre cuestiones que tienen que ver o no con nuestro sexo y condición, pero que como somos mujeres, pues ahí que se suben, para que se les vea (todavía más). Ya entonces me pareció muy desafortunado, digamos. No porque simpatizara con el ejecutivo del que formaba parte Alborch, aclaro —el gobierno del PSOE de Felipe González me caía muy gordo, por corrupto, sobre todo, estamos hablando ya de la última legislatura; también por machista y cabrón, iba a decir, pero cómo podría usar una palabra de ese calibre en una nota que van a leer seis o siete personas, mejor no lo digo—. Ocurre que en aquellos tiempos no era aún capaz de ponerle nombre a la incomodidad que cierto tipo de comentarios, cierto tono y maneras, referidos a la forma de comportarse de una mujer que ostenta un cargo público, sea del partido que sea, me producían. La cosa era, es, que este hombre o no sabía el tiempo que hay que dedicarle al amor o es que no se lo había tenido que dedicar. O que era un imbécil y ya está, pinta tenía, por el comentario. El amor, señor mío, no es cosa de un rato. El amor es una vida entera. Pero bueno, al lío; los libros.

Algunos libros

¿Por qué les cuento esto? Pues no es tanto por el desahogo como para poner el enlace al libro que les digo. Me chifla la colección de Mapas Colectivos, la idea; me encanta su factura, cómo quedan, el acabado, el cuidado que se ha puesto a la hora de diseñarlos, el papel, la caja, el tipo de letra. Textos breves, reflexiones, conferencias, envueltas así, como para regalo. Textos que se leen en un rato más o menos largo. Estás escuchando las conclusiones a las que ha llegado alguien que se ha instruido, formado, documentado, desde la comodidad de tu sillón de lectura. Claudio Naranjo, Helen Fisher, Carmen Alborch, Begoña Pernas, Minna Salami… Tomarte un café con cualquiera de ellas, que te cuenten sobre esto y lo de más allá, qué han pensado y cómo, qué les ha llevado ahí. Libros que interesan y leen hasta las adolescentes que pueblan instagram, como son tan bonitos. Y eso sí que es importante, estaba ahora pensando, casi tanto como el amor: que las niñas lean.

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