Archivo de Autor - La umbría y la solana
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En otra caja estaba el pie derecho de un niño,  cortado en tres partes. Había otras dos cajas con pedazos de piel tatuada, y en la última había un corazón humano. Las cinco cajas de plástico estaban distribuidas en tres paquetes, que fueron entregados en la oficina de correos  del Centro Comercial MBK, junto a Siam Square, dirigidos a tres domicilios de Las Vegas: Eugene Johnson, 3070  W Post Road; R. Jene, 2697 Ruthe Duarte Avenue; y Ryan Edward McPherson, 2913 Bernardo Lane. Esos envíos fueron expedidos como «juguetes para niños»
Asesinato De Tene

  Tras los herrumbrosos barrotes de una celda de la cárcel de South Beach, en Moravia, puedo por fin tratar de reconstruir las circunstancias que rodearon la violenta tormenta que a punto estuvo …

Las sociedades occidentales y sus derivas destructivas Por Mª Jesús Fernández, traductora de Estuario Lídia Jorge es un nombre imprescindible de la literatura contemporánea en lengua portuguesa y, gracias a las numerosas traducciones …
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I En enero de 1943, en un vagón de primera clase del tren procedente de Roma, viajaban seis personas cómodamente arrellanadas en las butacas rojas. En el largo pasillo envuelto en tinieblas, unas …

Lo invisible de Rui Lage encierra muchos de los ingredientes que apasionaban al poeta fundador de la revista Orpheu. La búsqueda de la cuarta dimensión, el ocultismo, la intriga, todos ellos confluyen en este relato en donde se hace visible la admiración del joven escritor portugués por Fernando Pessoa, por su obra y por esa faceta suya más desconocida por la que no le importó confesar su afición: «Uno de los pocos divertimentos intelectuales que persiste en lo que aún le queda de intelectual a la humanidad es la lectura de novelas policíacas. »

Satta nos coloca ante nuestro pasado y nos invita a tomar conciencia de él, a releer «la experiencia de nuestra historia» conscientes de las responsabilidades colectivas e individuales   El nombre de Rusia terminó …

Como en aquel entonces no conocía del amor nada más que su fama, no sospechaba que quien tiene la bendición de sufrir esa tormenta no llega a sentir una felicidad más grande que la de un cautivo. Y que, si tal cautiverio un día se termina, dolor más grande no sería capaz de sentir

En enero de 1943, en un vagón de primera clase del tren procedente de Roma, viajaban seis personas cómodamente arrellanadas en las butacas rojas. En el largo pasillo envuelto en tinieblas, unas formas humanas deambulaban en la penumbra, poco dispuestas a pasar toda la noche en pie. De vez en cuando, una de ellas abría la puerta y pedía a los viajeros que concedieran de alternarse en el descanso o que, al menos, se estrecharan un poco para crear un cuarto asiento: unas escenas ya habituales que reproducían en ásperas discusiones el eterno conflicto entre justicia y derecho
El retorno [Dulce María Cardoso]

El retorno se enmarca dentro de la odisea de los que fueron nombrados con muy distintos apelativos: africanistas, colonos, ultramarinos, repatriados, desalojados, refugiados o fugitivos. De los que el Gobierno de aquel país naciente de la revolución de los claveles optó por llamar «retornados» a los que, tras la declaración de independencia de las últimas colonias portuguesas en 1975, fueron obligados de un día para otro a abandonar sus casas en Angola, Mozambique o Guinea-Bisáu. 
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De profundis es una meditación lúcida y dolorosa, de tonos amargos y sarcásticos, en torno a los últimos veinte años de la historia italiana. El régimen fascista y la Segunda Guerra Mundial son el abismo del que surge y al que se dirige la reflexión de Satta.