Archivo de Autor - Sr. Scott
by Proyecto Agua (CC)

Compuesto de cuatro apartados que reciben el título de una película, estos poemas no pierden la idea de conjunto, pues componen un retrato sobrio y lacerante de la vida ordinaria, tendiendo un universo compartido con el lector. La soledad, la dificultad de situarse en el entorno, el paso del tiempo, el movimiento pendular del amor entre el idilio y el dolor, dan lugar a unos versos que para el lector serán los que hubiera podido escribir. Crónicas del último videoclub es una celebración de la poesía, es desnudez y sencillez.

Al igual que la corriente musical de los noventa, Donosti Sound es un libro de sonidos sencillos vertebrados por un tono gris y melancólico. El autor camina con seguridad entre la cotidianidad de un paisaje compuesto de pocos escenarios: su casa, los bares, su familia, sus amistades. Son poemas espontáneos que no pretenden esconder ni suavizar ninguna emoción, por eso Donosti Sound es un libro duro y sincero.

Esto es noviembre. Una explosión de colores y matices, de contrastes y sentidos. Una fusión de nubes y contornos, de atardeceres donde la tierra se confunde con la noche. La tierra, esa verdad desnuda, ese amor tan extraño como antiguo, intenso como el odio. Y también es noviembre la lluvia que la empapa, que la moja hasta hacerla emocionar. Parece otra y el aire, todo huele a nuevo, a inicio de temporada. Las tiendas y los centros de belleza. La

Crónicas del último videoclub habla en primera persona. Es un poemario que nace de la observación de la vida cotidiana, siempre ruda y severa, forjando una escritura paciente en donde la nostalgia y la introspección van de la mano. 

Crónicas del último videoclub habla en primera persona. Es un poemario que nace de la observación de la vida cotidiana, siempre ruda y severa, forjando una escritura paciente en donde la nostalgia y la introspección van de la mano. 
galicia

Comencé a escribir Crónicas del último videoclub en 2009. Apenas queda nada de entonces. Aquellos primeros poemas han quedado descartados, creo que me avergonzarían si volviese a leerlos, y descartado ha quedado también el título que durante años daba nombre al poemario. He perdido incluso la libreta negra que llevaba encima para escribir, pero tengo claro que Crónicas del último videoclub comienza en 2009.