Archivo de Autor - Raquel Blanco

[Que nos ha dado por rescatar del fondo…] Hablar por teléfono es una de las formas que tenemos los  pobres de viajar —otra de ellas sería leer—, y de hacer, o intentar hacer, …
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Nos llegaba, albricias, nuestra revistita en papel esta semana. 32 páginas, sin grapa. Gratuita. La iremos enviando a las librerías con las que trabajamos a lo largo y ancho de este mes, sin prisa ni pausa; allí la podréis conseguir, digo, en las que creemos son las mejores librerías del mundo: estas. En la página 3 explicamos cuáles son y por qué creemos que lo son (sigue en la página 18, ojo). Y si tenéis prisa, en esta enlace.

De niña, antes de haber oído, saber siquiera que existía algo como «literatura para mujeres», me parecía que sólo las mujeres sabían contar historias de verdad, ponerles todos los detalles, prestar atención. Porque …

August, un tesoro literario de poco más de 30 páginas Pues esto es: que me acabo de leer August, y que es una novelita (el diminutivo es porque son unas 30 páginas, un …

Lo peor de este trabajo es la sensación de no poder llegar a todo. Porque esto es muy chico, claro. Muchas ganas, poquitos recursos. No me quejo, ojo. Hago algo que me gusta …

—¿Pero tú llevas libros a todas las librerías, mamá? —me pregunta mi hija hipotética. La de verdad, 15 años que me tiene, háganse cargo, no les voy a contar qué cuestiones me plantea, pero que da para una sobremesa larga lo de qué leen ahora los adolescentes y cómo, por ejemplo.

se trata de la descomposición química de compuestos dentro del papel: la celulosa y la lignina, entre otras sustancias químicas. El olor del libro viejuno se deriva de esta degradación química. La lignina, además, es la causa de que acabe amarilleando el papel según va cumpliendo años; las reacciones de oxidación hacen que se descomponga en ácidos, que luego coadyuvan a romper la celulosa. A esta descomposición se le llama «hidrólisis ácida», y produce una amplia gama de compuestos orgánicos volátiles y olorosos: el tolueno y el etilbenceno, que tienen por lo visto un olor dulce; la vanilina, que huele parecido a la vainilla; el benzaldehído y el furfural, que huelen a almendras, y el  etilhexanol, que despide un aroma foral.

Festina Lente. El adagio «Aldo esta erigiendo una biblioteca cuyas fronteras son las fronteras de la tierra». Nos llegaba estos días a nuestro pequeño a la par que coqueto almacén Festina lente (Apresúrate …

Pues bien, pensando pensando, se nos ha ocurrido usar este canal para que les compréis los libros a las librerías. Nosotras nos ocupamos del envío. Aquí el listadito de las que forman parte de nuestra red de distribución. Aquí los libros que podéis pedirles (los que forman parte de nuestro catálogo). Se lo compráis a la librería, la librería nos lo pide, y nosotras os lo enviamos. Limpio, fácil, positivo. Todo el mundo gana, el mejor de los negocios. A la librería le vamos a cobrar nada más el sobre y el sello, un euro; esta agerrida distribuidora pone todo lo demás, a saber: la confección del paquetito, un marcapáginas molón y un par de buenas piernas para acercar los pedidos que nos lleguen desde las librerías a la oficina de correos de la calle Mar Caspio de Madrid, que está haciendo una labor que es como para hacer aquí la segunda ola (¡mil gracias!).

Cómo echar una mano. Recibíamos estos días de atrás en nuestro buzón uno de los jugosos correos de «los de Cálamo» —librería de Zaragoza de las de toda la vida, para quienes aún no les conozcáis— donde venía tan bien explicado qué es la Cuenta de librería, su sentido, cómo puede ayudar estos días a las librerías a salir del bache, algo tan sencillo, tan positivo y bonito, que no podíamos no intentar contribuir, al menos, difundiendo la información.