Archivo de Autor - Raquel Blanco

Hoy voy a empezar dando las gracias —de verdad, de corazón— a los editores y a las editoras con las que trabajamos. Si es cierto que es gracias a las librerías, a su generosidad y paciencia, sobre todo, que podemos hacer esto que hacemos, no es menos cierto que sin los libros y sin el apoyo y la confianza de los y las que los hacen, esto que hacemos sería imposible. No solo más ingrato. Imposible. Tal cual. Los libros

La mejor escuela No hay mejor escuela, para esto de intentar vender libros, de verdad, editor o editora novato, a ti te lo digo, que sé que me lees, o me gustaría que lo hicieras, mejor, que una librería a cargo de una persona que lleve su vida trabajando en ella. No me refiero, entonces, a cualquier librería. Me refiero a una ya de cierta importancia, asentada, próspera, diría, dentro de lo que cabe; cargadita de libros, aun de fondo

El trabajo Hablar en público. Al principio, la dificultad que había que salvar era el conseguir no tartamudear ni sonrojarse hasta la parálisis total y la muerte de golpe por la impresión. El alcohol ayuda, apunto, por dar alguna solución comprobada y contrastada. La segunda gran complicación es no perder el hilo. No —o no solo— porque hayamos puesto en práctica lo de meterse un par de lingotazos o dos antes de empezar a perorar, sino porque, cuando faltan tablas,

Lo que quería era trazar inequívocamente el sentir real de un tiempo duro. C.D.Wright. Un gran ser (Libros de la resistencia, 2018) Fue en Enclave de libros, donde nos podrían ir ya vaciando un cajón para nuestras cosas. Las librerías acogedoras es lo que tienen: se llenan de gente. En esta ocasión nos reunimos en torno a uno de los libros más sorprendentes y conmovedores de nuestro catálogo: Un gran ser, de la poeta C.D.Wright. Pensando en cómo contarlo se me ha ocurrido

Porque las mujeres lo contamos todo Ya les decía en anteriores entregas lo que le chifla a quien hace estas notas tan así lo de ponerle título a los eventos, entre otras. Del que le hemos colocado a este acto estoy especialmente contenta (sé que suelo estar especialmente contenta de casi todo lo que hacemos, no me miren así, el entusiasmo es lo que tiene: ni medida ni proporción). Lo que cuentan las mujeres. Porque las mujeres lo contamos todo, se llama. Alude

Librerando, que no es gerundio La primera palabra que me inventé, no se me va a olvidar, mi hija también ha acabado usándola, fue freresía. Es una mezcla entre grima, algo de espanto, repelús y unas enormes ganas de salir corriendo. Por ahí anda. Debía ser muy pequeña, tanto como para que a mi madre, que era la que estaba en la casa con todos nosotros —éramos cinco, nada menos, a cuál más sucio, ruidoso y maleducado— y, por tanto, testigo

Por la orilla de Buda Se recomienda pasear en tardes de una primavera tardía por mor de los castaños. Esta orilla del Danubio que se agazapa algo temerosa al pie de las dos colinas, apenas existe. La gente suele pasear sus perros, y una vez me encontré con un matrimonio de ancianos, el caballero llevaba chaqué y sombrero de copa gris. Si a usted le gusta dar largos paseos, lo mejor es caminar a lo largo del muelle inferior desde
Libros

No había aún acabado la última Feria del libro de Madrid cuando fue a vernos Silvia Ocaña, de Mujeres a seguir, para entrevistarnos. Charló con nosotras y con otras tantas «mujeres del libro», que es una expresión que a mí gusta muchísimo, por cierto, aprovechando esos días en que parece que los libros en Madrid están de actualidad. No enlazamos el texto porque solo salió en papel; os lo dejamos, íntegro, eso sí, después de estas líneas. Me gustaría volver

Las palabras también emigran Escuchando a Corina Oproae contar cómo su proyecto original, cómo ella lo había pensado, escrito, acaba siendo un libro completamente diferente, mejor, incluso más suyo, no puede una dejar de pensar en todos aquellos que se saltan el paso de buscar, o esperar a, una editorial que publique —lea, comente, trabaje con ellos, corrija— el texto que han escrito, porque sí, porque yo lo valgo, que decía la chica del súper pelazo en aquel anuncio de la

Así nos presentaba Enrique Jacinto. Pudimos hablar largo y tendido sobre esto que hacemos «tan raro», decía un distribuidor de los de toda la vida de Madrid, nos contaban el otro día, que hacemos. La entrevista no está mal, casi me gusta, solo se me escapó un «He perdido el hilo de lo que estaba contando». Se trata de llevar gente a las librerías, que es lo que a nosotras nos gusta. Tal cual. Pudimos hablar de unas cuantas, nombrarlas, al menos. Nos dejamos sin citar la mayoría; qué difícil esto de salir en los medios.