Archivo de Autor - Raquel Blanco

El tema La idea surgió anoche, durante la cena. Acabamos en la Encomienda, que es un lugar que me chifla: poquitas cosas en la carta, que van cambiando. Todo muy muy rico. Habíamos ido a ver Las canciones de Pablo Messiez [Teatro Kamikaze. Calle Embajadores, 9. Madrid]. Charlábamos sobre la obra; yo encantada con todo ese ruido, la estridencia, los actores, el texto, la gran Nina Simone, central, poderosa, los chavales bailando, el teatro en pie; había disfrutado de verdad un

Les cuento, que esto lo que vale, si vale, es para eso, para contar. E iba a hacerlo; me disponía a escribir unas líneas a modo de breve introducción, presentación del personaje de hoy, José Ángel Fornas, el librero de la librería Libros de arena, la que está en el número 2 de la Calle Capri, al lado de uno de los centros comerciales más feos de todo Madrid, si no de todo el Universo conocido, ay, si explotaran todos

Esto NO es un club de lectura —Pero esto, si NO es un club de lectura, ¿qué wtfu.-*kt es…?  Pues… lo que nos gusta es leer. Y los libros, las bibliotecas y las librerías, la gente, incluso la gente que no lee, cuando sonríe, también cuando se echa a llorar, porque esto a veces no hay quien lo aguante, da igual, nos gustan los libros, las librerías, digo, mezclarnos, las bibliotecas, compartir, charlar, escuchar, vernos, tomar café y vino y té, ese
Amapolas en octubre

Lectora, escritora y librera. Hablamos con Laura Riñón. Se trata de Amapolas en octubre. En el número 60 de la calle Pelayo, Madrid. La primera foto —va también aquí, es la dejo en color— se la hice a Laura, lectora en ejercicio, recientísima librera de profesión, sin que se diera cuenta. Sin darme cuenta tampoco yo, apunto; como soy miope no alcancé a ver el cartelito, «Amapolas en octubre», hasta casi alcanzar la puerta de esta librería tan, digamos, particular.
Paco Montero en Librería Altazor

Abrimos esta nueva sección de la revista con Paco Montero, librero de la Librería Altazor de Majadahonda, un lugar en el que, como ellos mismos dicen, «Si te gusta leer y te gustan los libros te sentirás como en casa».

El exabrupto: Quién tiene tiempo para el amor. Leyendo el texto que nos ha enviado Maribel Tabuenca, editora de Mapas Colectivos, sobre el librito que acaba de publicar y que recoge las palabras de Carmen Alborch en el VI Encuentro de mujeres que transforman el mundo me he acordado de algo que le escuché a uno de estos periodistas o comentaristas o tertulianos —no sé cómo llamarlo, la verdad, las fronteras en estos casos son así de difusas— sobre la entonces Ministra

Ha sido por algo peor que el descuido: un cansancio anticipado de todo, incluido el placer de escribir Argumentos para películas. Fernando Pessoa (La umbría y la solana, 2017) Me invitan muchas veces a dictar conferencias o donde esa, pero la verdad es que no me paseo por el mundo con una conferencia bajo el brazo, ni me gusta llevar conferencias escritas. Y tengo siempre la preocupación de que el escritor fulano (yo) no pase por este o aquel sitio

—¿Pero tú llevas libros a todas las librerías, mamá? —me pregunta mi hija hipotética. La de verdad, 15 años que me tiene, háganse cargo, no les voy a contar qué cuestiones me plantea, pero que da para una sobremesa larga lo de qué leen ahora los adolescentes y cómo, por ejemplo.

Hoy voy a empezar dando las gracias —de verdad, de corazón— a los editores y a las editoras con las que trabajamos. Si es cierto que es gracias a las librerías, a su generosidad y paciencia, sobre todo, que podemos hacer esto que hacemos, no es menos cierto que sin los libros y sin el apoyo y la confianza de los y las que los hacen, esto que hacemos sería imposible. No solo más ingrato. Imposible. Tal cual. Los libros

La mejor escuela No hay mejor escuela, para esto de intentar vender libros, de verdad, editor o editora novato, a ti te lo digo, que sé que me lees, o me gustaría que lo hicieras, mejor, que una librería a cargo de una persona que lleve su vida trabajando en ella. No me refiero, entonces, a cualquier librería. Me refiero a una ya de cierta importancia, asentada, próspera, diría, dentro de lo que cabe; cargadita de libros, aun de fondo