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El cyclomer fue una especie de bicicleta anfibia, diseñada en 1932 para operar tanto en tierra como en agua, y por aquí se encamina el anhelo de esta colección dedicada a la poesía: hacia una aspiración amphibia —del griego ἀμφί, amphí (ambos) y βίος, bíos (vida), «ambas vidas» o «en ambos medios»— como metáfora de la abstracción poética, capaz de hibridar lo racional con lo irracional, el sujeto y el objeto, para crear mundos de distintas naturalezas en donde manifestarnos.

Preocupado por encontrar un lugar —«el lugar» como humano, intelectual y húngaro— se lanza a la búsqueda de un conocimiento universal a medio camino entre lo filosófico y lo teológico. Así, la historia de El hijo de Virgil Timár destaca la dualidad de la vida humana, en la que detrás del rostro humano visible hay huecos y profundidades.

Esperando a las librerías Por Susana Romanos, editora de greylock EN ESTOS DÍAS que el tiempo parece que viene más que irse, y ahora que —de entre toda la incertidumbre que nos rodea— tenemos al menos una cosa clara y es que no saldremos de esto ni tan rápido ni tan cómodamente como pensábamos, desde greylock os queremos hacer llegar un mensaje de ánimo pero también —una vez que el histerismo de los primeros días ha pasado— nuestra postura que

La voz del muchacho se quebró. De pronto irrumpió en llanto. Una fuente de agua caliente brotó de la tierra seca. Desde hacía semanas llevaba con soberbia una careta de hombre adulto, colocada en su rostro por un amor terco y una presunción ingenua: él era el cabeza de familia. Ahora, de pronto, se le había caído la careta y volvía a ser un niño, un niño que tenía miedo…, miedo a quedarse solo.

El euskera es el hilo conductor en este proyecto —que parte en formato de cuento— como lenguaje expresivo y como lengua pero, sobre todo, como vehículo de construcción artística al partir del pensamiento crítico y la obra de Jorge Oteiza. De esta forma, esta obra-libro busca mostrar la profunda relación de la fuerza de las palabras (lengua vasca, literatura, poesía, el arte de contar historias, la transmisión oral) con la mitología y el arte.

En 1959, Jorge Oteiza abandona la escultura y se entrega de lleno a la investigación estética y lingüística. La palabra se convertirá a partir de ese momento en su herramienta de trabajo plasmándose en diferentes publicaciones, siendo una de ellas —Quousque tandem…! (1963)— de referencia obligatoria para el análisis del corpus oteizano.

Jackson, H. J. Marginalia: Readers writing in Books, New Haven: Yale University Press, 2001. Introducción (extracto) Todos conocemos el libro anotado por el lector de la actualidad, y preferimos no pensar en ello. Es algo desaliñado. Alguien ha usado un marcador amarillo para marcar pasajes significativos, al parecer, la mayor parte del texto. Tal vez fue la misma persona que garabateó algunos números de página en un bolígrafo dentro de la contraportada, con la palabra extraña para mostrar a qué tema
Yoko Tawada

«Gracias al Warsaw Express llegué al “Berlin Zoologischer Garten” [Zoo] y descubrí una ”B“ en ”Berlín“, una ”C“ en “Zoologischen” y una “A” en “Garten”. El alfabeto siempre me recuerda a Oriente Medio. Vilém Flusser escribió: “La A sigue mostrando los cuernos del novillo sirio, la B las cúpulas de la casa semítica, la C (G) la joroba del camello en el desierto de Oriente Próximo”». Yoko Tawada

Casi ciervos en Katakrak (Pamplona). Susana Romanos, editora de greylock abre la primera presentación de casi ciervos, como editora, poniendo en contexto esta obra. «Casi ciervos se engloba dentro de una de las tres colecciones de greylock, #imprint, que es la de libros experimentales. Esta colección trata el libro como un espacio de experimentación,; es decir, partiendo de la tradición del libro de artista de los años sesenta, se pretende llegar a un lector que es ávido de literatura, que no sabe

 Varena de Manuel Onetti dentro de la colección ideas [i] Varena es un antidiario en el que el frío está presente como un personaje fuera de campo; es un conflicto por nombrar aquello que se cree saber tal y como lo aprendimos en una inercia pastosa, en la que referentes culturales se tornan inútiles hacia nosotros —seres ya indolentes— adquiriendo la vida un halo de montaje cinematográfico. Una vida donde no saber el idioma es nieve, como si la nieve fuera