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Asomarse a la ventana. Un poema de Ildefonso Rodríquez

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Asomarse a la ventana
hacia el horizonte rueda
la espera de la verdad.

Tocar ventanas a voleo
sin preguntarse por qué.

Pensar que ciertas cosas no tienen
tanta importancia
y que ya se fueron las cigüeñas.

 

Reja


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— Ciclo Tierra de Campos (inacabado) en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…


En el «Escolio» de este «libro de juventud», tal como Ildefonso Rodríguez lo califica en la dedicatoria a la memoria de su padre, el autor nos dice:

«El proyecto titulado Ciclo Tierra de Campos pretendía abarcar un amplio territorio narrativo, tramado con las lecturas de aquellos tiempos (iniciáticas, numinosas, fragmentarias) y con unos sucesos biográficos.

Los sucesos se limitaban al viaje de unos pocos días que tres amigos hicieron por los pueblos de la comarca de Sahagún de Campos, en la provincia de León. La alegría de los excursionistas, la juventud, la amistad, el vino (y el primer hachís) provocaron que todo cobrase un relieve, que cada hecho fuera un paso en la embriaguez de lo real maravilloso, lo simbólico, la conciencia de una magia cotidiana y el mito. Un estado que se suponía extranjero (ante todo) y romántico.

Las lecturas eran, ya se ha dicho, gozosamente desordenadas, ávidas siempre. La Rama Dorada y Homero, el Manifiesto ComunistaOctavio Paz, Novalis, el nouveau roman, Lorca y Rimbaud. Y la tensión siempre, la entropía (una de nuestras palabras de entonces) de una obra abierta (otra) que superase la delimitación genérica: poesía y prosa entrecruzadas para llegar al relato de lo que se hacía necesario contar, la raíz.

Los resultados de aquel proyecto saltan a la vista, su ambición, su inmadurez.

Las notas y los apuntes siguientes (quedó un mazo de fichas) son un testimonio de aquellas pasiones, naturales en el escritor joven y embalado. También, el consuelo de que siempre merece la pena intentarlo».

Ildefonso Rodríguez (León, 1952) fue miembro fundador de las revistas Cuadernos leoneses de poesía y El signo del gorrión. Ha publicado libros de poesía (entre otros, La triste estación de las vendimias, Premio Provincia de León en 1988, Mis animales obligatorios, Premio Rafael Alberti en 1995), narrativa (Son del sueñoDisolución del nocturno) y ensayo (El jazz en la boca). Su obra poética ha sido reunida en el volumen Escondido y visible (Editorial Dilema, 2008). Sus últimas publicaciones son el libro-disco Inestablesintermedios (Eolas, 2014) e Informes y teorías (Eolas, 2018). Es saxofonista, dedicado al jazz y a la improvisación libre. Actualmente escribe en el periódico digital Tam Tam Press la sección «Despierto y por la calle».

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