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Antonio Vieira, entre lo mejor de la literatura clásica. Por Joaquín María Córdoba

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La umbría y la solana y sus libros

El año 2016, en el curso de un acto celebrado en una céntrica librería madrileña, se presentó la editorial La Umbría y la Solana. Su intención declarada era difundir la literatura portuguesa, al par que obras infrecuentes de otras literaturas. Hoy, a la vista de las publicadas, es obvio que la selección se está haciendo con exquisito criterio. Los primeros títulos nos devolvían junto a un raro André Malraux, libros de Almeida Faria, José de Almada, Fernando Pessoa y António Vieira. Se iniciaban así dos series distintas – Colección Abierta y Colección de Autores Portugueses-, que en estos años han ido incorporando obras tan sugestivas como Karla y otras sombras (2017), de Luys Santa Marina, o el Pequeño tratado de todas las verdades sobre la existencia (2018), de Fred Vargas, en la primera: y en la segunda, Los tiempos del esplendor (2017), de Lídia Jorge o Las minas del rey Salomón (2018), de Eça de Queirós, entre otros. Todos estos títulos merecerían una atenta reseña, pero la temprana edición del Sermón de San Antonio a los peces me produjo una fuerte curiosidad y su lectura, una grata impresión que me llevó a rememorar las circunstancias, brillo y decadencia de la oratoria sacra de los siglos XVII y XVIII, capítulo poco transitado de la literatura clásica de España y Portugal, pero acreedor de análisis y recuperación. Por tanto, causa sorpresa la valiente audacia de esta editorial, lanzada al redescubrimiento de un clásico eclesiástico portugués en los mismos inicios de su aún joven existencia. Como siempre, la fortuna ayuda a los audaces. Y reeditar el sermón del sabio jesuita luso ha sido, en mi opinión, una de sus más brillantes iniciativas.

El sermón de San Antonio a los peces

Las historias de la literatura portuguesa subrayan la compleja personalidad del padre António Vieira (1608-1697), sus obras señaladas –História do Futuro, por ejemplo- y, sobre todo, sus numerosos sermones, en especial su Sermão da Sexagésima (1655), donde esbozaba los principios que guiaron su práctica oratoria, opuesta a los excesos retóricos (J. L. Gavilanes, A. Apolinário, eds. Historia de la literatura portuguesa, Madrid 2000: 325-329). De todo esto da cuenta la excelente introducción de Luis María Marina en la edición que nos ocupa (pp. 11-41), quien con buenas razones, en mi opinión, relativiza el supuesto antibarroquismo atribuido al jesuita. Porque si ciertamente la claridad era su empeño, no parece ésta reñida con lo mejor del Barroco que, al fin y al cabo, se desprendía del mismo Renacimiento. Así que, seguro lector de Fray Luis de Granada (1504-1588) y su Ecclesiasticae Rhetoricae (publicadas por cierto en Lisboa, en 1576), o conocedor probable de la fama y sermones de Fray Hortensio de Paravicino (1580-1633), el empeño de Vieira más bien parece afirmar, en la mejor tradición de la Ratio studiorum jesuítica, la personalidad de la oratoria portuguesa en su recién recobrada independencia (1640). No hay que olvidar que su Sermão da Sexagésima fue pronunciado en la misma Capilla Real, ante el monarca João IV, primero del nuevo Portugal.

Contra lo que a un lector actual pudiera pensar, los sermones del siglo XVII son parte imprescindible de la vida cotidiana y la cultura de aquella época. Por tanto, dejando aparte los prejuicios propios de nuestro mundo –y relegando los más apegados al discurso teológico o hagiográfico-, cualquier persona interesada en la literatura clásica encontrará en muchos de ellos curiosa y buena literatura. Como ha escrito F. Cerdán, la oratoria sacra es espejo de la sociedad de su tiempo. Pues bien, el sermón del Padre Vieira es un curiosísimo ejemplo de lo mejor de tal género.

Puedes leer el texto completo siguiendo este enlace. La reseña fue publicada en la versión digital de la Revista Turia


Puedes encontrar —o encargarlo, si en ese momento no lo tienen— Sermón de San Antonio a los peces del padre Antonio Vieira en estas librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, escríbenos a librerantes@librerantes.com, a veces se nos pasa actualizar el mapa, y no están, seguramente, todas las que son…

9788494698842-Sermón-San-Antonio-a-los-peces«Lo primero que os censuro, peces, es el comeros los unos a los otros. Gran escándalo que las circunstancias hacen aún mayor. Porque no solo os coméis los unos a los otros, sino que los grandes se comen a los chicos. Si fuese al revés, era menos malo. Si los chicos se comiesen a los grandes, uno grande bastaría para muchos chicos, pero como los grandes se comen a los chicos, no bastan cien chicos, ni mil, para uno grande. Mirad cómo se extraña de esto San AgustínHomines pravis, praeversique cupiditatibus facti sunt, sicut pisces invicem se devoranteslos hombres, con sus malas y perversas codicias, acaban como los peces, comiéndose los unos a los otros. ¡Qué contrario no solo a la razón, sino a la misma naturaleza, que, siendo todos criados en el mismo elemento, todos ciudadanos de la misma patria y todos al cabo hermanos, viváis comiéndoos! San Agustín, que predicaba a los hombres, para encarecer la fealdad de este escándalo, se lo hizo ver en los peces: y yo, que predico a los peces, para que veáis lo feo y abominable que es, quiero que lo veáis en los hombres».

Sobre el autor

António Vieira (Lisboa, 1608-Bahía, 1697) en 1614 marchó con sus padres a Brasil, y en 1623 ingresó en la Compañía de Jesús. Participó en la reconquista de la colonia a los neerlandeses (1625). Defensor de los indios y antiesclavista, chocó con la más viva oposición, y de regreso en la metrópoli fue encarcelado (1665-1667) por la Inquisición de Coimbra. Rehabilitado, fue persona influyente ante Clemente X y ante Cristina de Suecia. Regresó a Brasil en 1681. Sus Cartas son un impresionante documento de la época. Su obra más notable son los Sermones, recogidos en 15 volúmenes, en los que se recopila su oratoria sagrada, ejemplo característico del barroco portugués.

Puedes descargarte el primer capítulo de esta obra siguiendo este enlace.

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