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Un año ganado leyendo En busca del tiempo perdido

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Por el camino de Swann

Este año he decidido hacerme un regalo, y es la lectura de la monumental obra de Marcel Proust llamada En busca del tiempo perdido y que engloba siete libros llamados Por el camino de Swann (1913), A la sombra de las muchachas en flor (1918), El mundo de Guermantes (1920), Sodoma y Gomorra (1921), La prisionera (1923), La fugitiva (1925) y El tiempo recobrado (1927). ¿Qué lleva a una persona a sumergirse en un relato vital de tres mil quinientas páginas? En mi caso, el nacimiento de mi hija. El darme cuenta que ayer cuando la miraba era un renacuajo de treinta y cinco centímetros que salió trotando y lo primero que hizo al nacer fue buscar el pecho de su madre, y ahora cuando la miro tiene dos años y medio. Marcel Proust empezó a escribir esta memoria personal después de la muerte de su madre que ocurrió en 1905, sintió que tenía un deber hacia ese mundo que se había perdido. Da igual que frecuentara los salones de la princesa Mathilde, de Madame Strauss, de Madame de Caillavet, dónde se rodeaba de escritores como Anatole France y León Daudet; su honestidad, su valentía, su compromiso, su sinceridad, te desarman y te enganchan.

En la página 67 del primer libro, Por el camino de Swann, se narra el pasaje de la magdalena acompañada de una cucharada de té, y la sensación de un mundo de placer que nunca se volvería a repetir, cómo indica él, «todavía continúo con los sollozos por la noche». Pero el sabor de esa magdalena, «me privó de ser un mediocre, un contingente y un mortal».

Para Marcel Proust «la literatura comienza donde termina la opacidad de la existencia». No se tiene muy claro la correspondencia entre lo inventado y lo real en su obra, pero no importa. Da lo mismo. Mi mayor placer fue ayer estar leyendo hasta las tres de la mañana, y darme cuenta que este relato de ciento tres años parece que me lo cuenta Marcel especialmente para mí, cómo los relatos que me contaba mi padre antes de que me durmiera.

Os lo recomiendo. Buen viaje. Feliz verano.

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