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Piergiorgio Bellocchio nació en Piacenza, en el norte de Ita­lia, en 1931. Fundador en 1962 de una importante revista polí­tico-cultural, Quaderni piacentini (Los «Cuadernos de Piacen­za»), abandonó su dirección a comienzos de los años ochenta, al constatar que ya había «cumplido su función». En 1985 creó, junto a su amigo Alfonso Berardinelli, una revista titulada Dia­rio, en el sentido de una recopilación de notas tomadas en el día a día, y cuya gestación explicaba así: Una vez concluida la experiencia
Detención Indefinida. Michael Rothenberg

La Detención indefinida de Michael Rothenberg La detención indefinida es una cadena perpetua, ya esté conectada o no al pecado original. Como perros con correa, seguimos, obedecemos, y engullimos la galleta. O no. Aquí está la vocación del poeta para resistir. En su vida como activista y escritor, Rothenberg es el perro que aúlla desde sus cadenas lo mismo que el mar. América le ha dado una buena razón. Los perros pueden soñar en blanco y negro, cada fotograma sobreexpuesto a

# 555 puerta A diferencia del tiempo, que solo sirve para establecer medidas sin más metafísica que la esgrimida por el metro de carpintero, la escritura construye estancias a las que se puede regresar. A diferencia del paso del tiempo, que como un obseso de la geometría circular se inhibe ante el placer o el dolor que sus incesantes dictámenes provocan, la escritura dibuja retratos fidedignos de cada gesto. A diferencia de la duración, cuyo desvanecimiento constante exige al ser

¿Qué pasaría si juntásemos a filósofos y pensadores de todas las épocas, tales como Dostoievski, Sartre, Platón, Wittgenstein, Nietzsche, Beauvoir, Sócrates, Kant o Camus en un mismo tribunal, en una oficina moderna o en un terreno de juego para disputar un partido? Corey Mohler (Portland, OR, Estados Unidos, 1985), que cuenta con la improbable virtud de ser trascendental a la par que divertido, brinda en estos Cómics existenciales la posibilidad de disfrutar a través de unas páginas que oscilan, en natural equilibrio, entre la reflexión sosegada y lo hilarante del chiste fácil.

Anna Dodas nació en Folgueroles (Osona) y la plana de Vic es un paisaje muy presente en su obra poética.  Comenzó su actividad literaria desde bien pequeña, participando en diversos concursos literarios.  En 1976 ganó el primer premio literario con el cuento David i el paraigües meravellós y en 1981, el premio Primavera de Vic con la narración  Capvespres de foc i de grana. Después vendrán Les ciutats, La deessa de les flors, y una obra narrativa inédita, Suite y

Las prácticas sexuales en línea son sexo real, y hay mucho más que porno. Quiero quitarme la careta y confesarme abanderada del sexo, de follar y del amor online. Soy una romántica digital. Porque el sexo en Internet es sexo de verdad y el amor online también es amor, y todo lo que hacemos entre lo uno y otro es tan auténtico como tocarte bajo los pantalones mientras el corazón te sale por la boca. Proclamo esto en nombre de

Por Simon Leys Cuando se borra la historia de un pueblo, se borran sus bases morales. Ma Jian Si Hitler hubiera ganado la guerra, podemos imaginar que, un cuarto de siglo más tarde, una nueva generación de dirigentes nazis, obedeciendo a imperativos pragmáticos, probablemente habría emprendido la reforma de la visión original del Führer de manera tal que habría acabado siendo difícil reconocerla. Pero, actuando así, no les sería difícil conservar por todas partes los retratos del genial fundador del Tercer Reich; y su efigie gigante seguiría decorando la fachada del Reichstag en Berlín. Diversos aspectos de la ideología hitleriana, de idiosincrasia un poco incómoda (pensemos en la «cuestión judía», por ejemplo, para entonces resuelta ya mucho tiempo atrás), se habrían metido discretamente debajo de la alfombra; y, además, en sus relaciones —por lo general buenas— con el Reich europeo, la diplomacia transatlántica se guardaría púdicamente de aludir a estas desagradables historias del pasado (que, por lo demás, no tendrían ninguna incidencia en los nuevos intercambios comerciales).

Apenas había salido el tren, mi compañera, esa que no llevaba pasaporte, se durmió. Se ve que el golpe de las ruedas y el balanceo del tren actúa sobre la conciencia humana adormilándola. Por suerte para mí, durmió hasta la misma Viena. Ocurrió en cambio que tuve otros dos acompañantes en el compartimento del tren. Estaban sentados enfrente de mí y hablaban en alemán. Uno de ellos era un hombre corpulento, ancho de hombros, de mediana edad y bien afeitado.

Llegó un momento que dejé de creer, me hice escéptica de todo tipo de retórica, pensé Eso que dices sale en los anuncios de TV o Cada vez que se queja uno de tu especie hace un ejercicio de hipérbole deleznable o Imposible darme a la anoréxica rima política, la de estos tiempos, pues cada letra es una posición siempre en el mundo y nunca nos va a doler como herida de hambre a un muerto de hambre; llegó un

Esta viñeta pertenece al libro La bella durmiente hace el turno de noche, de Pat Carra. Podéis conseguirlo, ya lo sabéis, en nuestra generosa red de librerías. Si no ves en el mapa una que te quede a mano, pregúntanos en librerantes@librerantes.com, que te la encontramos rápidamente.