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Desnudo bajando una escalera Duchamp

Eclipse de sol: Elevage de pussière y el descenso de lo femenino ¿Por qué si, en la división decidida por Duchamp para el Gran Vidrio, la Mariée ocupa el panel superior, elevada sobre las libreas masculinas, tanto en «Encore à cet astre» como en Desnudo bajando una escalera, nº 2 el cuerpo femenino aparece representado en sentido descendente? ¿Existe una contradicción de base entre estas dos obras y el cristal que anularía la conexión de fondo establecida entre ellas? Para

Decidimos andar de un lado para otro, y nuestra primera salida fue a la Vera de Cáceres, a un pequeño pueblo llamado Viandar. El viaje lo hicimos de noche, saliendo Bilbao hacia las tres de la madrugada y manteniendo durante casi todo el trayecto una conversación doblemente nocturna: nocturna por la hora  o las horas en que se desarrolló; nocturna también por el tono a veces íntimo, a veces metafísico que los tres que íbamos en el coche nos encargamos
José Ángel Mañas

Sorpresa de temporada. El nacimiento de una prometedora editorial, Bala perdida («los románticos del siglo XXI»), que acaba de estrenarse con presencia y firmantes en la Feria del Libro de Madrid, llega en un catálogo de presentación que, entre los primeros títulos, apuesta fuerte por la acertada reedición de Ciudad rayada, la que fue cuarta novela de José Ángel Mañas, publicada en 1999 como parte de una tetralogía iniciada con Historias del Kronen (1994) y completada con Mensaka (1995) y La pella (2008). Está protagonizada por un
Jaime Sáenz

Primer recuerdo Con hermosa expresión de antigüedad, muy remota y triste, con lacio cabello negro, que peinaba con moño, y con grandes ojos negros, emerge de entre las sombras y se me aparece, suave como la lluvia. Está sentada allá, ante una mesa oscura, perdida en la penumbra, en un rincón del cuarto. Y parece contemplar sus signos y sus costuras, sus tejidos y sus labores, buscando quizá un sol ilusorio, que le gustaría recibir en la espalda. Y me

No paren las máquinas Por Vicente Luis Mora Las traducciones literarias son una temblorosa tentativa de interpretar un mensaje de signos equívocos mediante otro conjunto de signos equívocos. Ernesto Sabato, Heterodoxia Lo que habla del buen estado de salud de una literatura —entendida en el sentido que queramos, ya sea el horizontal del tiempo o el vertical de la geografía— no es su calidad media, por lo común baja, como en todo arte de todo lugar y época, sino la potencia
El arte de pasarlo bien

[Por Samantha Vallejo-Nágera] La ilustradora y amiga mía, Ximena Maier, ha escrito un libro genial. Se llama El arte de pasarlo bien y está dirigido a los niños, es una lista de cosas que todos deberían hacer antes de cumplir los 12 años: dormir bajo las estrellas, bañarse en un río, jugar al yoyo, subirse a un árbol, saltar en charcos, inventarse un cuento, hacer una guarida con mantas y sillas, encender una fogata… Es divertidísimo. Llevo una semana con él en casa
Gato

Los libros definitivos para entender por fin a tu gato Por Pedro Zuazua Pedro Zuazua nunca quiso tener un gato, nunca sintió la necesidad de adoptar un animal. Incluso llegó a aseverar aquello de «en mi casa no entra un gato». Vicisitudes de la vida le llevaron a  cambiar de parecer y acabó compartiendo su vida con Mía, una simpática gatita que es protagonista del libro En mi casa no entra un gato. El título estaba fuera de discusión después de tanta
En el baile de máscaras, Hopper

En el baile de máscaras c con las comisuras remontadas por el pintalabios hacia la alegría, hacia la mofa; los párpados rayados verticalmente por dos líneas rojas. Ridículo, está ridículo de payaso blanco, con ese collarín en acordeón que le aprieta el cuello. Es lo que siente y lo que percibe en la mirada de la pareja rígida de la otra mesa. Pero los ignora, cómo ignora a los dos compañeros que están sentados frente a él. Uno disfrazado de
Lara HR Lamagrande

Y que se rían. Lección para padres [Por Lara H.R. Lamagrande] Cuando empecé a comprar libros para mi hija me di cuenta de que la mayoría de cuentos trataban de dar una lección moral al niño y aprovechar para «enseñarle» algo, o hacer que avanzara en algún hito de crecimiento importante para los padres y la sociedad, pero no para el propio niño. Por supuesto que hay muchísimas excepciones que sólo intentan conectar emocionalmente con el niño, hablar en su

Árbol Este soberbio tronco que mis brazos, más tiernos que tus ramas, no pueden abarcar, nació conmigo. Antes que yo te viera, tú, no estabas. No me muevas tus hojas; no me inclines, en terca afirmación tu aguda cima, clavada en ese azul que yo no alcanzo. Mi vida sola vale: yo te vivo con este fino tacto de mis manos y de mis ojos lúcidos. Tú no serás después que yo no sea. El peso inexorable de mi muerte