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Uno de los grandes tópicos literarios, sobre todo entre los lectores, se sitúa en la mesita de noche. Ahí está el libro sempiterno en la mesita de noche. «Siempre tengo un libro en la mesita de noche», dirá el lector. Puede ser un libro diferente, claro. Lo que indica es que se lee con frecuencia, antes de irse a dormir, como una costumbre o rito. Puede ser verdad y no indica necesariamente impostura o alarde alguno. Mi intención no es

Volando sobre versos El programa La Libélula (Radio 3 – RNE) dedica su vuelo a los versos de Teresa Soto. La editorial Incorpore publica Caídas, un poemario muy cuidado que rememora lo ausente. Dividido en dos grandes partes, «El dorado» y «Caídas», llegan a las ondas en la voz de Juan Suárez Leréndez y las piezas de Shuarma, Nubla, Las Flores No Lloran, El Intruso y León Gieco. Los temas que han escogido son los que siguen: Habrá que caer

Esta viñeta de Pat Carra pertenece al libro La bella durmiente hace el turno de noche, de Sabina editorial. Pueden conseguirlo, ya lo saben, en la generosa red de librerías con las que trabajamos.

¿Qué ocurre cuando unos huesos se niegan a ser encontrados? Federico García-Lorca murió fusilado hace 80 años. En cualquier país civilizado tal efemérides hubiese sido motivo suficiente para establecer una fecha en la que un suceso así tuviese un significado constructivo. Pero España es ese país lorquiano donde nadie ha leído a Lorca, una nación funeraria, como señala José Antonio Escohotado, en la que sólo se reconoce al prójimo cuando es un cadáver. Ahí se dice ya lo bueno que

«En el caso de Javier Marías fui a que me firmara un libro, que compré en su caseta. Le pedí que me firmara con mi propio bolígrafo en la creencia de que así me conferiría parte de su aura. Se negó. En el de Eugenia fue la primera vez que quedamos. Quedamos en una pizzeria de Bilbao o de Alonso Martínez. Charlamos, me dedicó un libro, y luego cenamos una pizza. Con el tiempo la acompañé a la entrega de premios de Planeta 2000, donde tuve lugar en la cena dado que falló la agente de Paulo Coelho».

Dos profesores universitarios españoles, uno que trabaja en España, el otro en una universidad americana, se encuentran después de tiempo en un congreso de filología o literatura española.  —Joder, mira esta noticia. ¿Otra reunión sobre la crisis de las humanidades? Y en la capital de Estados Unidos, vaya. A propósito, es la primera vez que me entero de la existencia de esa Alianza Nacional de Humanidades que pretende «proteger el futuro de nuestras disciplinas». —Y otra vez la crisis. Si

Fue en mi adolescencia cuando mi madre me regaló por mi cumpleaños un libro de Arthur Conan Doyle. No sabía quién era ese hombre, pero me enganchó su lectura. Me fascinó la forma en que contaba los casos que siempre resolvía de forma magistral el gran detective Sherlock Holmes, esa capacidad del autor para atraparme e invitarme a investigar el caso con todos los detalles y pistas que iba recavando conforme avanzaba en la lectura. No os quiero engañar: jamás logré

Cualquier reseña sobre un libro que trate, aun por encima, el tema del suicidio ha de empezar citando a Camus y aquello de que la única pregunta filosófica seria es el suicidio. Esta no iba a se menos. A partir de aquí es más difícil seguir; haré lo que pueda. Hace años, bastantes en realidad, leí la segunda novela de Eugenides, Middlesex, y me pareció que en ella pasaba algo curioso: Calíope —la adolescente de ascendencia griega que descubre que es

No es un medio, tampoco lo pretende. Es un lugar de encuentro. Allí, en la librería Orión, se dieron cita para mostrar al público la forma tan particular que tienen en Principia de explicar de forma científica, cercana, literaria y amena, las pequeñas realidades que acompañan el día a día. Os dejamos el vídeo de una presentación nada convencional del proyecto a cargo de Carlos Roma. El vídeo fue publicado en Facebook, en directo, para los seguidores de la Asociación Ludere Aude.

Ellos y ellas son actores principales de gestas y desastres menores de los que nunca hablarán los historiadores que escriben la Historia. En cambio, juntos emiten algo parecido a un bajo continuo inaudible apenas, salvo como un murmullo interminable, que solo se percibe, de pronto y de tanto en tanto, como un rugido en la fiesta y en la revuelta. Una identidad en común les une: toda esa gente son los nadie, es decir aquellos y aquellas que, sin saberlo,