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Editorial

Librerantes está de vacaciones (2)

Parece que fue ayer cuando abrimos esto. Qué bien que sigáis ahí. No nos vamos de vacaciones todas a la vez; este año no cerramos… solo dejaremos de actualizar la web unas semanas. Leed mucho. Quereos más. Pasadlo mejor. *** Take us the foxes, the little foxes, that spoil the vines: for our vines have tender grapes. Song of Solomon 2:15   Qué es todo esto. Aún no lo sabemos. No con exactitud. Lo construimos día a día. Es decir,
Libros

No había aún acabado la última Feria del libro de Madrid cuando fue a vernos Silvia Ocaña, de Mujeres a seguir, para entrevistarnos. Charló con nosotras y con otras tantas «mujeres del libro», que es una expresión que a mí gusta muchísimo, por cierto, aprovechando esos días en que parece que los libros en Madrid están de actualidad. No enlazamos el texto porque solo salió en papel; os lo dejamos, íntegro, eso sí, después de estas líneas. Me gustaría volver

Así nos presentaba Enrique Jacinto. Pudimos hablar largo y tendido sobre esto que hacemos «tan raro», decía un distribuidor de los de toda la vida de Madrid, nos contaban el otro día, que hacemos. La entrevista no está mal, casi me gusta, solo se me escapó un «He perdido el hilo de lo que estaba contando». Se trata de llevar gente a las librerías, que es lo que a nosotras nos gusta. Tal cual. Pudimos hablar de unas cuantas, nombrarlas, al menos. Nos dejamos sin citar la mayoría; qué difícil esto de salir en los medios.

¿Os han entrevistado alguna vez en directo? A nosotras ya sí; una vez, de momento. Y, bueno, el resultado, hemos de darle a las cosas su justo nombre, resultó un Sr. Churro. Tremendo. Me refiero a la parte de esta coqueta a la par que insegura y novata y en el fondo buena gente distribuidora. Queredme así. Menos mal las editoras, que estuvieron divertidas, generosas, guapísimas (me parece que eso también se oye, ya me diréis). Aquí os dejo el audio

…o de cómo no se ha muerto nadie esperando un libro (que sepamos, al cierre de esta edición). En favor de las librerías No dejará de sorprenderme, aun después de haberlo oído tantísimas veces, la razón que se da en muchas ocasiones para explicar (excusarse, mejor, que en nuestro sector está esto regulín visto, sobre todo cuando se pretende quedar bien con las librerías) por qué se compra —o se vende, tanto da— en Amazon, a.k.a. El Maligno: «Es que es

Dice la aplicación del móvil que ahora mismo —son ya las diez de la mañana— en Madrid, al norte, la temperatura es de 1º.  No obstante el frío del demoño, y como hace un sol así de grande y así de bonito, y tenemos techo, calefacción y agua caliente, tenemos que empezar el día de buen humor, no estaría bien corresponderle a la vida hoy de otra forma. Me parece. Además, han vuelto a poner a Janis Joplin en Rock

Llevo aquí ya 10 minutos de reloj, que son los minutos que pasan más despacio, lo he comprobado, os animo a que lo hagáis. Tiene que ver con el ponerles ese nombre. Si los minutos fueran, por ejemplo, minutos de nada, pasarían rapidísimo. Los minutos de reloj, por el contrario, y como se llaman así, y hay además que mirarlos para verlos mirando un reloj analógico, a ser posible, pasan muy muy despacio. Puede resultar, y resulta, exasperante lo que

Como nunca he descubierto en mí cualidades que atrajesen a nadie, nunca he podido creer que alguien se sintiese atraído por mí. La opinión sería de una modestia estulta, si hechos sobre hechos —esos inesperados hechos que yo esperaba— no viniesen a confirmarla siempre. [Fernando Pessoa en El libro del desasosiego] Estrenamos zapatitos nuevos: La umbría y la solana, nueva editorial Librerante Fernando Pessoa, Antero de Quental, Antonio Vieira, José de Almaida Negreiros, Luys Santa Marina, Andre Malraux, Lìdia Jorge. Son los

Hablar por teléfono es una de las formas que tenemos los  pobres de viajar —otra de ellas sería leer—, y de hacer, o intentar hacer, negocios. En mi caso son horas y horas las que puedo pasarme cada semana charlando con unas y con otras u otros. Es también cierto que me chifla conversar, y que el de las libreras es un gremio, en particular, repleto de grandes conversadoras y contadoras y contadores de historias. Me refiero, claro, a quienes,

«Volaba como antiguamente: sabiendo hacia dónde» No sé si les ha pasado, que les hayan roto el corazón alguna vez. A mí sí. Una vez y media. La vez entera quedó destrozado, y les voy a contar por qué, faltaría más, por si hay alguien tan cabezota como yo por aquel entonces al otro lado, y además me está leyendo: me pasó porque no quería que me pasara, me negaba a aceptarlo. Hacerlo suponía aceptar que no estaba en mi