Archivo de Autor - Raquel Blanco
Libros

No había aún acabado la última Feria del libro de Madrid cuando fue a vernos Silvia Ocaña, de Mujeres a seguir, para entrevistarnos. Charló con nosotras y con otras tantas «mujeres del libro», que es una expresión que a mí gusta muchísimo, por cierto, aprovechando esos días en que parece que los libros en Madrid están de actualidad. No enlazamos el texto porque solo salió en papel; os lo dejamos, íntegro, eso sí, después de estas líneas. Me gustaría volver

Las palabras también emigran Escuchando a Corina Oproae contar cómo su proyecto original, cómo ella lo había pensado, escrito, acaba siendo un libro completamente diferente, mejor, incluso más suyo, no puede una dejar de pensar en todos aquellos que se saltan el paso de buscar, o esperar a, una editorial que publique —lea, comente, trabaje con ellos, corrija— el texto que han escrito, porque sí, porque yo lo valgo, que decía la chica del súper pelazo en aquel anuncio de la

Así nos presentaba Enrique Jacinto. Pudimos hablar largo y tendido sobre esto que hacemos «tan raro», decía un distribuidor de los de toda la vida de Madrid, nos contaban el otro día, que hacemos. La entrevista no está mal, casi me gusta, solo se me escapó un «He perdido el hilo de lo que estaba contando». Se trata de llevar gente a las librerías, que es lo que a nosotras nos gusta. Tal cual. Pudimos hablar de unas cuantas, nombrarlas, al menos. Nos dejamos sin citar la mayoría; qué difícil esto de salir en los medios.

¿Os han entrevistado alguna vez en directo? A nosotras ya sí; una vez, de momento. Y, bueno, el resultado, hemos de darle a las cosas su justo nombre, resultó un Sr. Churro. Tremendo. Me refiero a la parte de esta coqueta a la par que insegura y novata y en el fondo buena gente distribuidora. Queredme así. Menos mal las editoras, que estuvieron divertidas, generosas, guapísimas (me parece que eso también se oye, ya me diréis). Aquí os dejo el audio

…o de cómo no se ha muerto nadie esperando un libro (que sepamos, al cierre de esta edición). En favor de las librerías No dejará de sorprenderme, aun después de haberlo oído tantísimas veces, la razón que se da en muchas ocasiones para explicar (excusarse, mejor, que en nuestro sector está esto regulín visto, sobre todo cuando se pretende quedar bien con las librerías) por qué se compra —o se vende, tanto da— en Amazon, a.k.a. El Maligno: «Es que es

Dice la aplicación del móvil que ahora mismo —son ya las diez de la mañana— en Madrid, al norte, la temperatura es de 1º.  No obstante el frío del demoño, y como hace un sol así de grande y así de bonito, y tenemos techo, calefacción y agua caliente, tenemos que empezar el día de buen humor, no estaría bien corresponderle a la vida hoy de otra forma. Me parece. Además, han vuelto a poner a Janis Joplin en Rock

Llevo aquí ya 10 minutos de reloj, que son los minutos que pasan más despacio, lo he comprobado, os animo a que lo hagáis. Tiene que ver con el ponerles ese nombre. Si los minutos fueran, por ejemplo, minutos de nada, pasarían rapidísimo. Los minutos de reloj, por el contrario, y como se llaman así, y hay además que mirarlos para verlos mirando un reloj analógico, a ser posible, pasan muy muy despacio. Puede resultar, y resulta, exasperante lo que

Como nunca he descubierto en mí cualidades que atrajesen a nadie, nunca he podido creer que alguien se sintiese atraído por mí. La opinión sería de una modestia estulta, si hechos sobre hechos —esos inesperados hechos que yo esperaba— no viniesen a confirmarla siempre. [Fernando Pessoa en El libro del desasosiego] Estrenamos zapatitos nuevos: La umbría y la solana, nueva editorial Librerante Fernando Pessoa, Antero de Quental, Antonio Vieira, José de Almaida Negreiros, Luys Santa Marina, Andre Malraux, Lìdia Jorge. Son los

Para contaros lo que os quiero contar os voy primero a contar otra conversación telefónica de las que te dejan patidifusa, digamos, que es una palabra rebonita, no me digáis que no. Hoy el editorial va de libros y de mujeres y feminismo, como si fueran cosas distintas, cuando aquí se confunden, y de librerías, claro, lo dice todo el título y esta vez —y sin que sirva de precedente, no prometo nada— es cierto: ¿qué es o cómo tiene

Llenar un auditorio es complicado. Hacer algo así es a los libros como sería llenar el Reungrado Primero de Mayo, el estadio más grande del mundo, a la música. Más o menos. Es decir, toda una proeza. Y es que fue justo esto lo que pasó el viernes 22 de diciembre: Ximena Maier presentó su Cuaderno del Prado ante el público que abarrotaba, desbordándolo, diría, como había incluso gente de pie, el auditorio del Museo del Prado, nada menos. Salimos de allí como